Nuestra villa

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La iglesia parroquial Ntra. Sra. de la Asunción ocupa un antiguo monasterio, fundado por San Fructuoso, y en ella está enterrado el rey visigodo Chindasvinto y su esposa Reciverga.

A 56 kilómetros de Valladolid, en la parte occidental de la provincia, donde el río Hornija cede sus aguas al "Padre Duero", se encuentra este bello pueblo, con muchos años de historia y uno de los mejores paisajes que nos podemos encontrar.

Calle ISus orígenes se remontan allá por el siglo VII, cuando San Fructuoso fundó un monasterio por expresa orden del rey Chindasvinto, como lugar de residencia y también de enterramiento.

La iglesia que hoy ocupa el centro del pueblo, es el resultado de una serie de reformas que desde el siglo X se han venido sucediendo sobre el solar que antes ocupaba el citado monasterio. Así sus primeras reformas se llevan a cabo en el siglo X bajo influencias mozárabes. Después en el XIV, llegarían otras que dotan al edificio de un estilo puramente gótico, hasta que ya en el siglo XVIII adopta su fisonomía actual. Es un edificio de gran altura, con partes de piedra, ladrillo y tapial, que conforman una iglesia de una sola nave cubierta por una bóveda de arista sobre arcos fajones. Destaca el retablo mayor de estilo neoclásico labrado en el siglo XVIII, así como un órgano del XIX. Está declarado Bien de Interés Cultural.

Es un pueblo con una amplia oferta de fiestas. Así el 6 de enero tiene lugar la representación de un Belén Viviente y la entrega de regalos por parte de los Reyes Magos. Después el 5 de febrero llegan "Las Águedas".

Su fiesta grande es en honor a San Roque, el 16 de agosto. Varios días de diversión en donde los encierros, novilladas verbenas son sus actos principales.

En Semana Santa se organiza la procesión del Via Crucis, donde cada persona ilumina la calle portando un farol. Fiestas también como la de los Quintos, con la "Subida del Mayo", San Isidro, con la tradicional bendición del campo, San Juan, con las típicas hogueras y meriendas campestres, o "La Matanza", el sábado siguiente al 18 de noviembre, San Román.

San Román de Hornija es un pueblo en donde el cuidado y el esmero se nota en su variada gastronomía, y merece ser destacado la popular "chanfaina" a base de patatas, sangre, hígado, guindilla, carne de cerdo y varios ingredientes de la matanza de cerdo. Además los diferentes dulces que se elaboran en la panadería del pueblo, sin olvidarnos del vino, lugar que está incluido dentro de la Denominación de Origen de Toro.

De ahí que en los alrededores de la localidad, las bodegas sean las dueñas de los pequeños tesos que hay, en donde sus dueños han horadado el terreno de tal forma, que han conseguido verdaderas cuevas.

Dentro de este entorno totalmente natural, habría que señalar, que en los alrededores, justo en la carretera que conduce a Castronuño, se ubica la finca conocida como "La Requejada", donde pastan y pacen "tranquilamente" reses bravas. Como curiosidad cuentan una leyenda, "El Reguero", tradición en la que se dice que cuando un chico "da calabazas" a una chica, a la mañana siguiente aparecía un sendero de paja desde la casa del uno hasta la del otro, y que hoy, en ocasiones se sigue haciendo.

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